Dojo Kun
La Revelación del Sauce: El Origen de Yōshin-Ryū
En el siglo XVII, el sabio y guerrero Akiyama Shirobei Yoshitoki, tras cien días de retiro en un santuario, observó cómo una fuerte nevada quebraba las ramas del robusto roble y del cerezo, incapaces de ceder bajo el peso de la nieve. Fue entonces cuando miró al humilde sauce (柳).
"¡El secreto está en ceder!"
Akiyama vio cómo sus ramas, aunque cargadas, se doblaban grácilmente, depositando la nieve en el suelo sin dañarse. Al ver esto, exclamó: "¡He visto la forma de la victoria!" (柔能制剛). Así nació la escuela Yōshin-Ryū (Corazón del Sauce), basada en el principio de Jū (柔): la flexibilidad y la adaptación sobre la fuerza bruta. De un sauce, aprendió la forma de vivir del guerrero.
Principios del Dojo Kun
El practicante que asume este sendero forja su Seishin (精神) a través de preceptos forjados en la sangre y el tiempo:
- ■ La Resolución del Último Aliento: Entrenamos cada técnica, cada caída y cada luxación como si fuera el último instante de nuestra existencia. El tatami exige presencia absoluta; aprendemos a enfrentar los problemas del combate y de la vida uno por uno, sin prisa, sin pausa.
- ■ El Filo Contenido: Cultivamos la paciencia, la lealtad y la justicia. El verdadero dominio del Būdō se manifiesta en la contención suprema: evitamos siempre lanzar el primer ataque en combate real, pues nuestra fuerza y conocimiento existen para preservar la vida, no para agredir.
- ■ La Verdadera Trascendencia: Honramos a nuestros padres y ancestros perfeccionando lo que somos. El éxito en esta escuela no se mide en victorias fugaces sobre otros, sino en la capacidad de ser una mejor persona en cada sentido de la palabra. Sólo actuando así, logramos trascender este mundo.
De Mi Corazón a Tu Corazón (I Shin Den Shin)
Este conocimiento se transmite en silencio. Si estás dispuesto a dejar el bosque de las ilusiones para forjar un carácter inquebrantable... el sendero comienza aquí.